La carrera más dura del mundo y la más alta de Europa

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Así es considerada la subida al pico Veleta desde el paseo del Salón en Granada, 50Km de durísima subida.

A muchos este título le echaría para atrás a la hora de plantearse si hacerla o no, en cambio yo vi un reto, una competición contra mi misma , un “¿podré…..?” y me puse manos a la obra.

Sabía que fácil no iba a ser, que no tenía el tiempo suficiente para prepararla pero había que intentarlo porque nunca me ha gustado pensar que hay algo que para mi sea  imposible.

Pasé de entrenar a penas 50 ó 60 km semanales a 90 ó 100. La primera tirada que hice de 20 km quería morirme, había perdido fondo, es como si no pudiera levantar los pies para correr y estaba deseando de terminar. Recuerdo esa primera semana (la tercera de mayo) como una semana durísima física y anímicamente. No me veia subiendo el Veleta y me dieron ganas de abandonar la idea.

Al día siguiente hice otros 20. No llevaba ni reloj, no queria agobiarme con los tiempos ya que iba lentísima y así de lunes a domingo descansando el sábado. Esa semana hice 120 km a ritmo de tortuguita. Al lunes siguiente hice 16km en cuestas , ahogándome a cada paso. La moral por los suelos. Otra vez gana de olvidarme. Este no era el año.

Llegué a casa, me duché y me senté tranquilamente a desayunar mientras miraba fotos de otras carreras. En ese momento y algo enfadada conmigo misma por haber tenido la idea de no intentarlo decidí inscribirme y prepararla en lugar de prepararla e inscribirme .

Me olvidé de marcas , de tiempos y de malas sensaciones, simplemente salía a correr y me decía “ date tiempo, acabas de empezar el entreno”

Las primeras salidas fueron desmotivadoras, no podía correr, el calor insoportable pero ya me había inscrito.

A la tercera semana ya empezé a bajar sin querer la marca, sin querer corría algo mas rápido y sin querer llegaba a mi destino con algo mas de fuerza. Ahí fue cuando me animé a seguir.

Continué con las cuestas y con las tiradas interminables. Me planté en los 360km al mes con tiradas de 16 en duras cuestas y las temidas series también en cuesta.

Sin a penas darme cuenta llegó el final de Julio, la semana de descarga y el gran dia.

El 4 de agosto a las 7 de la mañana solo tenía dudas cuando nadie mas dudaba de que llegaría sin problemas. Solo tenía palabras de ánimo por parte de todas las personas que me quieren pero yo estaba muy asustada . El trabajo estaba hecho, pero solo podía pensar en que había tenido dos meses para prepararla.

Harta de darle vueltas a la cabeza a escasos minutos de la salida decidí no pensar mas tan solo esperar al disparo de salida.

Comencé la carrera pensando en todo el esfuerzo que me había costado estar allí, en toda la confianza que mis amigos habían puesto en mi y volví a hablarme por dentro para decirme: El trabajo está hecho y es un buen trabajo, deja los miedos a un lado y comienza a subir.

Bien hasta el km 11 a partir de ahí empezaba la subida sin mas dilación. Animada sin pensar en lo que tenía por delante solo pensaba en subir con pasito corto y constante.

En el km 25 me vine a bajo, un pequeño mareo debido al cambio de altitud. Pensé en abandonar…

Me paré , miré atrás y miré adelante. Me miré a las piernas y les dije, llevarme arriba , la carrera es vuestra y no mía así que llevarme arriba. Cualquiera me llamaría loca pero cada uno busca su fuerza  donde puede y yo la saco con “mis locuras” . Me hablo como si fuera otra persona a la que llevara al lado , a veces, hasta me insulto….Pero me funciona. Fatídidico km 25 que me puso a prueba pero no pudo conmigo, seguí adelante por kms en los que a penas si podía elevar las piernas pero si no podía correr un km seguido correria y pararia y algo bajaría de tiempo y así lo hice.

En el camino miraba el paisaje y veía todo lo que había subido, que ya había pasado el meridiano de  la prueba y que ya era desandar ….. Sin darme cuenta estaba en el km 38 a falta de 11km para meta pero los peores 11 km de todo el recorrido. Ya si que no podía abandonar, apreté los dientes y tiré. Cuando podía correr, corría cuando no andaba rápido cuando quise darme cuenta estaba viendo el arco de meta. No solo llegué sino que además llegué esprintando y  prueba de ello un video que inmortaliza el gran momento. Había llegado, 6h 29, mejorando marca en seis minutos. En ese momento no me creía que hubiera tenido ganas de abandonar 25 km antes creyendo que no llegaría.

Objetivo cumplido .

Como lección:

1º- Nada es imposible solo ponte en marcha para conseguirlo.

2º-No dudes de tí mismo antes de tiempo, no abandones pensando que no lo conseguirás, sigue adelante, el camino es largo y las cosas pueden cambiar.

Salud!

Ana Maria López Aranda

Ultrafondista y luchadora

 

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